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Vida Cristiana

La Mentira

La Mentira

Según una de las fábulas de Esopo, una anciana que estaba a punto de perder la vista ofreció a un médico una jugosa recompensa a cambio de un tratamiento que le mejore la vista.

El médico, quien además de médico era un ladrón y mentiroso consumado, solamente se limitaba a untar aceite en los ojos de la anciana y mientras ésta tenía los ojos cerrados, aprovechaba para llevarse una a una las cosas de valor que la anciana tenía en su casa.

Cuando ya no quedaban más cosas que llevarse, el médico dijo a la anciana que el tratamiento había terminado y reclamó la recompensa acordada. Pero la anciana rehusó realizar el pago, por lo cual el médico le llevó a los tribunales de justicia.

En su defensa, la anciana decía a los magistrados: En verdad prometí pagar esa recompensa, pero siempre y cuando me mejore la vista. Pues sucede que antes del tratamiento, al menos veía borrosamente las cosas de mi casa, en cambio ahora, ¡no las veo en absoluto! La mentira es como un bumerang, siempre halla la forma de regresar para golpear al mentiroso.

La mentira es la expresión o manifestación contraria a lo que se sabe o se cree, o se piensa. La Biblia habla mucho sobre la mentira, porque la mentira no debe ser parte de la vida auténticamente cristiana.

La Biblia prohíbe la mentira. Colosenses 3:9 dice: "No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos"

La Biblia dice que Dios odia la mentira. Proverbios 6:16-19 dice: "Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre los hermanos."

La mentira está justamente entre las cosas que odia Jehová. La Biblia dice que Dios abomina la mentira. Proverbios 12:22 dice: "Los labios mentirosos son abominación a Jehová; pero los que hacen verdad son su contentamiento."

La Biblia dice que la mentira afecta la comunión con Dios. Isaías 59:2-3 dice: "Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua."

La Biblia dice que el diablo es el padre de la mentira. Juan 8:44 dice: "Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira."

La Biblia dice que el diablo induce a los hombres a la mentira. Hechos 5:3 dice: "Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?"

Estos son sólo unos pocos ejemplos de lo que la Biblia declara acerca de la mentira. ¿Cuál debería ser la actitud de los creyentes hacia la mentira? La Biblia nos da la información al respecto. Debemos aborrecerla. Salmo 119: 163 dice: "La mentira aborrezco y abomino; tu ley amo".

Además de aborrecerla, los creyentes debemos evitarla. Hablando del pueblo escogido de Dios, el profeta Sofonías dice lo siguiente en el capítulo 3 versículo 13: "El remanente de Israel no hará injusticia ni dirá mentira, ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa; porque ellos serán apacentados, y dormirán, y no habrá quien los atemorice."

Los creyentes también debemos evitar el intimar con los mentirosos, no sólo para no ser víctimas de alguna mentira, sino para no contagiarnos de ellos pensando que la mentira es una buena manera de obtener las cosas que se desea.

Esta es la recomendación de David. Salmo 40:4 dice: "Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza, y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira."

En otro pasaje del mismo libro, Salmo 101:7 dice: "No habitará dentro de mi casa el que hace fraude; el que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos."

Es tan sencillo deslizarse por el barranco de la mentira, que la Biblia aconseja a los creyentes a orar a Dios pidiendo no caer en la mentira. Salmo 119:29 dice: "Aparata de mí el camino de la mentira, y en tu misericordia concédeme tu ley."

Cuánta razón tenía David al orar a Dios pidiendo que ponga guarda a su boca. Salmo 141:3 dice: "Pon guarda a mi boca, oh Jehová; guarda la puerta de mis labios."

La mentira simplemente no es conveniente para los que están en posición de autoridad. Proverbios 17:7 dice: "No conviene al necio la altilocuencia; ¡Cuánto menos al príncipe el labio mentiroso!".

Cuando este texto nos habla de un príncipe, está refiriéndose a alguien con autoridad. Pero no olvide que los creyentes somos, en un sentido espiritual, reyes y sacerdotes de Dios nuestro Padre. Si la mentira no es conveniente para un príncipe terrenal, cuánto menos para un rey y sacerdote espiritual, como somos los creyentes. Esas son las principales actitudes hacia la mentira que un creyente debe formar en su vida. La mentira es en extremo peligrosa.

Note a lo que puede conducir. Lleva a profunda aflicción a los que son víctimas. Proverbios 26:28 dice: "La lengua falsa atormenta al que ha lastimado, y la boca lisonjera hace resbalar"

Es probable que Usted haya probado ya el trago amargo de alguna mentira dicha por alguien en su contra. La tendencia natural es a buscar al que propagó la mentira para darle su merecido, o hacer algo para que a todos les conste que lo que se dijo es mentira. Pero no ceda a este impulso. Lo único que logrará es hacer más grande la herida. Lo mejor es dejar la situación en las manos del Señor.

Deje que él pelee por Usted. Deje que él se encargue de lavar su nombre de la mancha causada por la mentira. Así es, la mentira conduce a la aflicción a sus víctimas. La mentira también conduce a una multiplicación de mentira. El que miente una vez debe necesariamente mentir otra vez para cubrir la primera mentira. De esta manera se produce una multiplicación de mentira. Esto sin contar con que el mentiroso es como un imán para atraer a la mentira.

Proverbios 17:4 dice: "El malo está atento al labio inicuo; y el mentiroso escucha la lengua detractora"

La mentira también conduce a ofensas mucho más graves. Oseas 4:2 dice: "Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden"

La mentira es solo un comienzo de una larga cadena de males que pueden llegar inclusive al asesinato.

También la mentira puede producir un éxito pasajero, el cual es solo presagio del desastre inminente. Proverbios 21:6 dice: "Amontonar tesoros con lengua mentirosa es aliento fugaz de aquellos que buscan la muerte"

El mentiroso se contenta por el aparente éxito de su mentira. Lo que no se da cuenta es que a la vuelta de la esquina está el precipicio donde irán a parar sus huesos cuando caiga en él. La mentira nunca trae beneficio duradero.

La mentira también conduce a la exclusión del cielo. Los mentirosos no tendrán parte en el cielo. Apocalipsis 21:27 dice: "No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero."

En concordancia con esto, la Biblia muestra que la mentira conduce al lago de fuego. Apocalipsis 21:8 dice: "Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda."

Es el castigo final de Dios a los mentirosos. Salmo 5:6 dice: "Destruirás a los que hablan mentira; al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová."

Una vez que hemos visto todo esto que declara la Biblia acerca de la mentira, es obvio que debemos hacer lo que sea necesario para librarnos de la mentira.

La sugerencia es reconocer que la mentira es pecado. Si desea librase de la mentira, mírela como Dios la ve, como un pecado, mas no como una debilidad o una mala costumbre, o como una exageración, o algo parecido.

Una vez que ha reconocido la mentira como pecado, es necesario que lo confiese a Dios como tal. Hable con Dios y dígale: Soy mentiroso. Dije esto o aquello, o hice esto o aquello. No se justifique. Cada vez que mienta, vaya a la presencia de Dios para confesarla. En algún momento conseguirá pensar antes de mentir, para evitar la mentira.

Después debe comprometerse delante de Dios a no mentir aunque ponga en riesgo su vida. Odie la mentira y resista mentir a cualquier precio. Además debe orar a Dios para que le libre de la mentira. Así como David quien pedía a Dios que le libre de entrar en el camino de mentira y también pedía a Dios que ponga guarda a sus labios para que jamás salga de su boca una mentira.

Cada día debería adoptar la costumbre de rogar a Dios en oración que la mentira esté lejos de su vida. Si a pesar de todo, cae en la mentira, no piense que todo ha terminado o que no puede luchar contra la mentira. Quebrántese delante de Dios en oración y confiese su pecado y deje que Dios le levante para volver a caminar en la verdad.

No olvide que otra característica de la vida auténticamente cristiana es la ausencia de la mentira.

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El Chisme

En esto del chisme, es como en la casa del jabonero: El que no cae resbala.
Sin embargo, otra característica de la vida auténticamente cristiana es evitar el chisme.

Antes de proseguir, permítame una explicación sobre lo que es el chisme. Según el diccionario, chisme es la noticia verdadera o falsa con que se pretende indisponer a unas personas con otras o se murmura de alguna forma.

La definición en muy clara, el chisme es el arte de esparcir noticias, las cuales pueden ser verídicas o falsas, con el propósito claro de hacer daño a unos, ante otros.

La diferencia entre un chisme y un rumor, es que el chisme esparce noticias verdaderas o falsas, en cambio el rumor esparce noticias falsas. Tanto el chisme como el rumor tienen el propósito de atentar contra la integridad o la imagen de una persona.

Ahora que hemos explicado lo que es el chisme, consideremos los efectos del chisme. La Biblia nos habla de varios efectos, todos ellos negativos.

En primer lugar, el chisme descubre el secreto. Note lo que dice Proverbios 11:13 "El que anda en chismes descubre el secreto; mas el espíritu fiel lo guarda todo".

Varias cosas que suceden a las personas es mejor que se las guarde en secreto, no para encubrir el pecado, sino para no causar más daño que el que ya ha causado el pecado, pero cuando una persona comienza a divulgar lo que pasó, está descubriendo el secreto, y causando un grave mal a quién es víctima del chisme.

En segundo lugar, el chisme divide aún a los mejores amigos. Eso es lo que dice la Biblia. En Proverbios 16:28 leemos lo siguiente: "El hombre perverso levanta contienda, y el chismoso aparta a los mejores amigos".

El chisme es como un filo cuchillo que corta los vínculos más fuertes de amistad. Alguien ha personificado al chisme de esta manera: Destruyo hogares, destrozo corazones, arruino vidas. Viajo en las alas del viento. No me importa la verdad, no tengo respeto por la justicia, no tengo misericordia por el indefenso.

Al respecto de que el chisme puede viajar en las alas del viento, viene a mi mente una historia que oí alguna vez. La esposa de un granjero había echado a rodar por el vecindario un chisme infundado acerca del pastor de su iglesia. Todos los habitantes del pueblo se enteraron de lo que supuestamente había hecho aquel pastor. Algún tiempo después, la mujer que corrió el chisme se enfermó gravemente y temiendo que iba a morir confesó que lo que había dicho sobre el pastor de la iglesia era falso. Gracias a Dios no murió y más bien recuperó la salud. Arrepentida por lo que había hecho se fue a buscar al pastor en su oficina a rogar que le perdone. El anciano pastor le dijo: Con mucho gusto le perdonaré siempre y cuando me complazca un deseo. Por supuesto, dijo la mujer. El pastor prosiguió diciendo: Vaya a su casa, mate una gallina negra, sáquele todas las plumas, póngalas en una canasta y tráigalas acá. La mujer regresó en una media hora. Aquí está lo que me pidió, dijo al pastor. Este miró la canasta llena de plumas de la gallina negra y dijo: Muy bien, ahora quiero que vaya a cada esquina del pueblo y arroje un puñado de esas plumas, las que sobren llévelas a la parte más alta de la torre de la iglesia y arrójelas al viento y luego venga a verme nuevamente. La mujer hizo exactamente como el pastor le pidió. Cuando regresó donde el pastor con la canasta vacía, el pastor le dijo: Ahora quiero que vaya por toda el pueblo y recoja todas las plumas que arrojó sin que falte una sola. La mujer se quedó mirando la cara del pastor y dijo: ¿Qué? ¡Eso es imposible! El viento habrá llevado las plumas quien sabe a dónde. Poniendo su brazo sobre el hombro de la mujer, el pastor le dijo: Así es querida hermana. Yo le perdono por chismear contra mí, pero nunca olvide que es imposible arreglar el daño que puede causar un chisme.

Otro efecto del chisme son las peleas. Proverbios 26:20 dice: "Sin leña se apaga el fuego, y donde no hay chismoso, cesa la contienda."

Así como la leña aviva el fuego, el chisme aviva la pelea. El hogar donde hay chisme es un hogar donde habrá peleas. La iglesia donde hay chisme es una iglesia donde habrá peleas. La oficina donde hay chisme es una oficina donde habrá peleas. Las peleas son inevitables donde reina el chisme. Cuando alguien se entera que está siendo objeto de un chisme, es inevitable que intente por todos los medios descubrir quién ha echado a rodar ese chisme.

La consecuencia inevitable es el distanciamiento, la sospecha, la duda, la división y la discordia. Cuánta razón tiene la Biblia cuando dice que donde no hay chismoso cesa la contienda.

Luego de haber explicado lo que es el chisme, y los efectos del chisme, nos corresponde tratar acerca del engaño del chisme. Admitámoslo, todos sabemos que el chisme es malo, pero a todos nos entretiene. ¿Por qué? Bueno, porque eso es lo que dice la Biblia. En Proverbios 18:8 leemos: "Las palabras del chismoso son como bocados suaves, y penetran hasta las entrañas."

El chisme se presenta siempre con un rostro atractivo, aristocrático, la Biblia lo ha comparado con un bocado suave, delicado, apetecible, pero penetra hasta las entrañas. Es tan fácil y tan atractivo prestar el oído a un chisme. Inclusive a veces lo justificamos pretendiendo que aparezca como algo inocente.

Cuántas veces no habremos caído en el chisme al mencionar motivos para orar en alguna reunión de oración, por ejemplo. Cuando decimos que debemos orar por tal o cual persona por cuanto ha hecho tal o cual cosa, o le ha pasado esto o aquello. No está mal orar con conocimiento de causa, por cosas muy específicas, pero debemos tener mucho cuidado para no disfrazar el chisme bajo el manto de pedido de oración. No olvide que las palabras del chismoso son como bocados suaves, y penetran hasta las entrañas.

Luego de haber hablado sobre la explicación del chisme, el efecto del chisme y el engaño del chisme, nos toca hablar de la exhortación contra el chisme.

Se encuentra en Levítico 19:16 donde dice: "No andarás chismeando entre tu pueblo. No atentarás contra la vida de tu prójimo. Yo Jehová."

El chisme no agrada a Dios, el chisme no es bueno para el chismoso ni para el que es víctima del chisme. Por eso Dios ha condenado el chisme diciendo: No andarás chismeando entre tu pueblo. Es un mandato. Mucho bien nos haría enmarcar este mandato y colgarlo en alguna pared de nuestra casa o en nuestro lugar de trabajo o inclusive en el templo donde se reúne la iglesia, pero mucho mejor nos haría si dejamos que este mandato se grave en nuestro corazón.

Me parece muy interesante la vinculación entre el chisme y el asesinato en el texto que acabamos de leer. Ponga atención, lo leeré nuevamente: No andarás chismeando entre tu pueblo. No atentarás contra la vida de tu prójimo. El chisme, es un atentado contra el carácter del prójimo. Cuántas veces no habremos causado grave mal contra el carácter de nuestro prójimo, mediante un chisme que salió de nuestra boca. Debemos tener mucho cuidado con los chismes.

Por último consideremos la erradicación de los chismes. ¿Desea erradicar el chisme de su vida? Si lo desea, le sugiero que dé los siguientes pasos.

Número uno, reconozca y admita que el chisme es pecado. No hace falta ser un genio para determinar que Dios cataloga al chisme como pecado. Por algo dice la Biblia: No andarás chismeando entre tu pueblo. No excuse su pecado de chismear, no lo disfrace diciendo que sus chismes son inocentes y que jamás ha intentado causar daño a alguien con sus chismes. No olvide que aunque Usted no quiera hacerlo, todo chisme tiene el efecto de indisponer a unos en contra de otros.

Número dos, confiese a Dios el pecado del chisme. Confesar significa ponerse de acuerdo con alguien. Cuando confiese a Dios el pecado del chisme, Usted se estará poniendo de acuerdo con Dios en que es chismoso y que su chisme atenta contra Dios y contra el prójimo. No se vaya por la tangente justificando su chisme con cosas como: Es que no puedo evitarlo, o es que yo no divulgo chismes, sino solamente los escucho, o ¿qué puedo hacer si alguien viene y me cuenta un chisme?.

Número tres, evite contar algo negativo sobre alguien cuando ese alguien no está presente. Si lo hace, estará chismeando.

Número cuatro, cuando alguien venga a Usted con un chisme, de una forma muy amable, dígale: ¿Estaría dispuesto a decirme lo mismo que me está diciendo si la persona de quien me está hablando estaría aquí presente? Usted no se imagina como algo tan sencillo como esto es un efectivo cuchillo para cortar de un tajo los chismes.

No olvide que peca tanto el que propaga el chisme como el que oye el chisme. Para propagar un chisme, primero es necesario oír ese chisme. Lo mejor es cortar de raíz los chismes, evitando oír chismes.

Terminando ya, cito las palabras de Diderot: El que chismorrea contigo de los defectos ajenos, chismorreará con otros de los tuyos. ¿Qué le parece? Que por la gracia de Dios su vida esté caracterizada por la ausencia de chisme

El Orgullo

El orgullo es en esencia el excesivo amor hacia uno mismo. Quizá no represente mucha dificultad entender este concepto. Lo que es realmente difícil es determinar si estamos adoleciendo de este mal.

Es fácil detectar el orgullo en otros, pero es muy difícil detectar el orgullo en nosotros mismos. Saber cómo se manifiesta el orgullo nos ayudará a identificarlo en nuestras vidas.

El orgullo se manifiesta en una jactancia de los logros personales. ¿Es Usted una persona que saca pecho por las cosas que ha hecho en la vida? Si la respuesta es positiva entonces Usted es una persona orgullosa.

El orgullo se manifiesta también en un afán por lograr puestos de importancia. Si Usted es ese tipo de persona que usa a los otros como escalera para ascender lo más alto posible, entonces Usted es una persona orgullosa.

El orgullo también se manifiesta en una tendencia a justificar todos los errores que cometemos. ¿Es Usted una persona que siempre tiene una buena razón para algo malo que hizo? ¿Echa a otros la culpa de sus errores? Si es así, entonces Usted es una persona orgullosa.

El orgullo se manifiesta también en el rechazo a la disciplina. Por ejemplo, digamos que Usted es un trabajador en una determinada empresa. A pesar que sabe lo que debe hacer, Usted hace lo contrario y en consecuencia es digno de ser amonestado. Pero cuando viene la amonestación, Usted se enoja y cree que le están tratando injustamente, piensa que a otros no les han amonestado por cosas peores, y se pone mal. Es una evidencia de que Usted es una persona orgullosa.

El orgullo se manifiesta también en una resistencia a recibir ayuda de otros cuando se está en necesidad. Existen personas que piensan que recibir ayuda de otros es una ofensa a su dignidad. Personas así son personas orgullosas.

El orgullo además se manifiesta en envidia. La raíz de la envidia es el orgullo. La persona envidiosa cree que nadie más que ella debe recibir los mejores elogios, los mejores bienes, el mejor trato. Si Usted se incomoda por el éxito de los demás, entonces es una persona orgullosa.

El orgullo también se manifiesta en la propensión a criticar en lugar de alabar a los demás. Cuando habla con alguien acerca de una tercera persona, ¿tiende a enfatizar las debilidades de esta persona, en lugar de enfatizar las virtudes de esta persona? Si es así, Usted es una persona orgullosa.

El orgullo se manifiesta además en la burla de los demás, especialmente de aquellos que son considerados inferiores.

Otra manifestación del orgullo es el rechazo a la autoridad. Las autoridades son puestas por Dios, no importa si se trata del hogar o la iglesia o el trabajo, o el país, pero si nos hallamos resistiendo a esas autoridades, en realidad tenemos un problema de orgullo en el corazón.

El orgullo se manifiesta también en ostentación de la propia sabiduría. Es la persona que siempre se halla respondiendo a preguntas que nadie ha hecho. Solo quiere demostrar cuán sabio es.

El orgullo se manifiesta además en una apatía hacia la palabra de Dios y la oración. El creyente que no estudia la palabra de Dios y nunca ora a Dios, está jactándose de que puede enfrentar la vida por sí solo. Es una manifestación de orgullo.

También se puede manifestar en la indiferencia hacia las necesidades de los demás. La persona orgullosa piensa sólo en sí misma y no le importa lo que pase con los demás.

Al revisar las manifestaciones del orgullo, es inevitable reconocer que cual más, cual menos, todos tenemos problema con el orgullo. Pero alguien podría estar diciendo: Bueno, soy orgulloso, ¿Y qué? ¿Qué problema hay con eso? Pues hay mucho problema amiga, amigo oyente.

Mire lo que dice Levítico 26:19 “Y quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo, y haré vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce.”

Dios realmente odia el orgullo. La caída de Satanás tuvo mucho que ver con el orgullo. Como consecuencia del orgullo, Dios hará que el cielo se torne duro como hierro. No habrá gota de lluvia que caiga de él. Por tanto, la tierra se volverá seca y árida como el bronce. Mucho de la falta de bendición en vidas de personas se origina en el orgullo.

Lo mismo encontramos en Proverbios 16:18 donde dice: “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu”.

De igual manera, Isaías 2:11 dice: “La altivez de los ojos el hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y Jehová solo será exaltado en aquel día.”

Es muy peligroso atesorar orgullo en el corazón. Dios lo aborrece y lo castiga con firmeza.

Cuenta una fábula que un hombre tenía un burro y un caballo de pura sangre. Abusaba del burro y mimaba al caballo fino. Cierto día, este hombre tenía que hacer un viaje a la ciudad llevando mercadería en un carro. Así que arregló la carga en el carro, amarró el carro al burro y acompañado del caballo salieron temprano a la mañana. Mientras el pobre burro caminaba con la lengua afuera por el cansancio, el caballo trotaba alegremente a su lado. En algún momento, el burro se animó a hablar al caballo y le dijo: ¿Por qué no me ayudas a llevar esta carga? Entre los dos podríamos dividir la carga y yo no estaría tan agotado. El caballo hizo una mueca de desaprobación y dijo: ¿Qué te has creído? Acaso no sabes que soy un caballo de pura sangre. Jamás ensuciaré mi lomo llevando esa inmunda carga. Así prosiguieron el camino. Llegó un momento cuando el burro no daba más y se desplomó sin vida. El hombre dijo: ¿Qué haré? Tengo que llegar a la ciudad. No puedo dejar un burro muerto en la mitad del camino. Así que acomodó la carga para hacer un espacio para el burro muerto, colocó el burro muerto en el carro, ató el carro al caballo y prosiguió su camino. Mientras avanzaba penosamente, el caballo se iba diciendo a sí mismo: Que necio que he sido, si hubiera ayudado al burro no tendría que tirar esta carga yo solo y encima de eso con un burro muerto.

Ahora que sabemos cuán peligroso es el orgullo, es necesario buscar la manera de evitarlo. Permítame por tanto sugerir algunos pasos.

Primero, reconociendo la presencia del orgullo en el corazón. Es el primer paso, si nuestro orgullo no nos permite reconocer que somos orgullosos, jamás lograremos dominar al gigante llamado orgullo.

Segundo, confesando a Dios el orgullo como pecado. Si por acaso le queda alguna duda en cuanto a que el orgullo es pecado, considere lo que dice el texto en Proverbios 21:4 “Altivez de ojos, y orgullo de corazón, y pensamiento de impíos son pecado.” De modo que no justifique su pecado de orgullo. No lo llame debilidad o rasgo de carácter. Llámelo pecado, porque así es como Dios lo conoce.

Tercero, reconozca que si algo hace de bueno es por la pura gracia de Dios. Así es como lo consideraba el apóstol Pablo. 1ª Corintios 15:10 dice: “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo”

En otras palabras, ninguno de nosotros tiene nada para jactarse cuando hace algo bueno para Dios.

Esto me trae a la mente otra fábula que tiene que ver con burros. Esto sucedió en un establo en Jerusalén. Al caer la tarde mientras los animales buscaban un rincón para dormir en el establo, se oyó la voz de un pollino, quien muy excitado contaba a los demás burros lo que le había pasado durante el día. Ni saben, hoy iba entrando a la ciudad y de pronto, la gente se volvió loca por mí, tendían sus mantos en el camino para que yo pise sobre ellos. Otros cortaban ramas de árboles y las tendían en el camino. Y la gente que iba delante y atrás gritaban algo que no entendí muy bien. Algo como: Hosana, Hosana. Me sentí tan emocionado. Nunca antes me habían recibido así en una ciudad. Un burro viejo que le estaba oyendo se puso de pie y dijo: ¡Ay que burro tan burro! ¿Acaso no te diste cuenta que todo eso no era para ti sino para la persona que iba sobre ti?.

Nosotros somos como aquel pollino cuando nos jactamos de haber hecho algo de bueno para el Señor. No fuimos nosotros. Fue el Señor quien lo hizo y él se merece toda la honra y la gloria, no nosotros.

Cuarto, cultive su comunión con Cristo. No hay persona más humilde que él. Hablando de su humildad, Filipenses 2:5-8 dice: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”

Esta cualidad de Cristo Jesús se contagia en la medida que cultivamos la comunión con él. 1ª Corintios 3:18 dice: “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”.

Dejemos que nuestra personalidad entera se transforme de gloria en gloria contemplando la gloria de nuestro amado Salvador. La vida auténticamente cristiana se caracteriza por la libertad del orgullo.

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AMISTADES CRISTIANAS


Si Usted es un nuevo creyente habrá notado que entre los muchos cambios que son típicos de la vida cristiana, se incluye esa actitud de frialdad que raya en la indiferencia, por parte de sus antiguas amistades. Claro, ellos ya no pueden contar con Usted para sus andanzas, y se desquitan con la indiferencia.

Pero no hay de qué preocuparse. Son los gajes del oficio. La Biblia enseña que el padecimiento por causa de Cristo debe ser considerado como un motivo para sentirnos bienaventurados o muy felices

1ª Pedro 4:12-16 dice al respecto: “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; pero si alguno padece como Cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello.”

De modo que, es muy posible que en algún momento de su vida como cristiano, se encuentre escaso de verdaderos amigos. Es necesario por tanto que piense muy seriamente en buscar buenos amigos. Amigos con quienes pueda compartir sus penas y sus alegrías.

Esta es otra característica de la vida auténticamente cristiana. Un popular refrán dice: Dime con quien andas y te diré quien eres, por tanto, es importante saber como escoger los amigos. De modo que, permítame compartir algunas ideas que le pueden ser muy útiles.

°Número uno, busque amistades que sinceramente estén procurando vivir en santidad. Deberán ser personas que comparten su fe y sobre todo que vivan en la práctica, lo que creen en la teoría. No le va a hacer nada bien tener amigos que dicen lindas cosas con sus bocas, pero hacen todo lo contrario a lo que creen.

Mire lo que dice Proverbios 4:14-15 “No entres por la vereda de los impíos, ni vayas por el camino de los malos. Déjala, no pases por ella; apártate de ella, pasa.”

Cuidado con entablar amistad con alguien que franca y abiertamente practica el pecado. No olvide que los malos hábitos son extremadamente contagiosos. Esto no significa que deba desechar a alguien que siendo ya su amigo ha caído en pecado. En la medida de sus posibilidades debe más bien animar a ese amigo para que abandone el pecado y sea restaurado. Pero si está en el proceso de escoger nuevas amistades, procure buscar personas que sin ser perfectas están procurando vivir en santidad.

°Número dos, busque amistades que le ayuden a crecer espiritualmente y a quienes Usted pueda ayudar a crecer espiritualmente. La amistad no es solo para recibir sino también para dar.

Eclesiastés 4:9-10 dice: “Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren , el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! Que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante.”

Sus amistades deben ser personas que comparten su fe y están listas para ayudarle cuando Usted esté atravesando por momentos difíciles. De la misma manera, Usted debe estar dispuesto a extender la mano a sus amigos que lo necesitan.

Proverbios 17:17 dice: “En todo tiempo ama el amigo, y es como hermano en tiempo de angustia.”

°Número tres, busque un amigo que sea un buen modelo para Usted.

Proverbios 27:17 dice: “Hierro con hierro se aguza; y así el hombre aguza el rostro de su amigo.”

Aunque no lo admitamos y aunque no lo queramos, nuestras vidas reciben la influencia de diversas fuentes. Una de esas fuentes son los amigos. No son pocas las veces cuando de una manera inconsciente adoptamos vocabulario, gestos, gustos y muchas otras cosas más de amigos que amamos y respetamos. Más vale entonces que nuestras amistades sean dignas de ser imitadas. Pero si el ejemplo que recibimos de nuestros amigos es malo, no será extraño que en algún momento nos hallemos imitando ese mal ejemplo.

Esto justamente fue lo que hizo dar un vuelco a la vida de cierto padre. "En un frío día de invierno, este padre se abrigó bien y salió de su casa para dirigirse a la taberna del pueblo, donde le esperaba el grupo de amigos con quienes solía beber licor y jugar a las cartas. Mientras caminaba hacia la taberna, sus pasos iban quedando marcados en la nieve fresca. Poco antes de llegar a la taberna se le ocurrió mirar hacia atrás y ¡oh sorpresa! A poca distancia de él, divisó a su pequeño hijo quien inocente al destino que tenían aquellas huellas, se divertía colocando sus pequeños pies en las huellas que había dejado su padre. El padre reconoció inmediatamente que si seguía su camino hacia el destino que pensaba, su tierno hijo también llegaría allí. Avergonzado giró ciento ochenta grados y corrió a abrazar a su hijo, y juntos regresaron al calor agradable del hogar."

Así es amable amigo, nuestro caminar deja huellas, por donde probablemente nos siguen unos cuantos amigos. Tengamos cuidado de ser un buen ejemplo para otros y a la vez tengamos cuidado de saber a quien estamos siguiendo.

°Número cuatro, busque un amigo que esté en capacidad de tomarle cuentas. Es decir alguien con una personalidad tal, que pueda con libertad señalar los errores que Usted cometa.

Proverbios 25:12 dice: “Como zarcillo de oro y joyel de oro fino, es el que reprende al sabio que tiene oído dócil.”

Amigos así no se encuentran fácilmente. Son como joyas preciosas, el escritor de Proverbios los compara a zarcillos de oro y joyeles de oro fino. Estos amigos están tan interesados en nuestro bienestar, que no se hacen de la vista gorda cuando hacemos algo que está mal, sino que con amor y amabilidad nos hacen ver el error y nos motivan a rectificar.

Ese es el tipo de amigos que necesitamos. Si Usted quiere saber quiénes son realidad sus amigos, observe con atención la reacción de ellos ante algún error suyo. Los amigos de verdad, le traerán una palabra de exhortación en amor, mientras que los amigos que no son de verdad actuarán como si nada hubiera pasado.

Una pregunta inevitable es: ¿Dónde se puede encontrar amigos como los descritos? Los hay. Quizá no son muchos. Generalmente se encuentran muy activos en las iglesias locales. Algunos son pastores o ancianos, otros son diáconos, otros simplemente sirven al Señor sin tener ningún título específico. De aquí la importancia de involucrarse totalmente en las actividades de una iglesia local, lo cual, como ya hemos señalado es otra característica de la vida auténticamente cristiana.

Asumiendo que Usted ya ha encontrado buenos amigos, es necesario hacer todo lo posible para mantenerlos. Un proverbio ruso dice: Un viejo amigo es mejor que dos nuevos.

Otro proverbio dice: Cuando perdemos un amigo, morimos un poco.

Proverbios 27:10 dice: “No dejes a tu amigo, ni al amigo de tu padre.”

Es importante cuidar los amigos.¿Cómo lograrlo? Pues cultivándolo. La amistad es como una planta, necesita ser cultivada para que florezca.

Parece que esto está inmerso en el consejo de Proverbios 18:24 donde dice: “El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; y amigo hay más unido que un hermano.”

Para cultivar la amistad es necesario mostrarse amigo. Esto significa dar pasos prácticos para fomentar la amistad. Cuán importante es visitarse tanto como sea posible. Los momentos juntos son ocasiones para animar cuando los amigos están atravesando por situaciones difíciles, o para compartir el gozo cuando los amigos están en felicidad. Si las visitas personales no son posibles, siempre habrá forma de ponerse en contacto, ya sea por teléfono o por correo. El contacto no debe ser sólo para diversión sino para una sincera comunión entre personas que comparten la misma meta de agradar a Dios con sus vidas.

¿Tiene Usted amigos? No me refiero a aquellos con quienes sólo tiene contacto superficial. Me refiero a amigos verdaderos, como aquellos que hemos descrito. No olvide que otra característica de la vida auténticamente cristiana es la formación de amistades cristianas.

Si ya tiene amigos, ¿Está cultivando esas amistades? ¿Cuándo fue la última vez que invirtió tiempo con un amigo de verdad? Si no ha podido hacerlo por algún motivo especial, ¿Cuándo fue la última vez que le llamó por teléfono o le escribió una carta? Que tal si ahora mismo, aparta un poquito de tiempo de sus múltiples ocupaciones y toma el teléfono para animar a algún amigo, o simplemente para saludar, o para orar juntos. Su amigo se lo agradecerá. Es parte de la vida auténticamente cristiana.

VIVIENDO LA VIDA CRISTIANA

Hay solamente una persona que puede vivir la vida cristiana y es el mismo Jesucristo.  La vida cristiana si puede ser vivida, pero solamente si vivimos por el Señor Jesucristo.

 Para vivir la vida cristiana usted debe tener a Jesucristo viviendo dentro de usted.  La vida Cristiana puede ser vivida si Cristo mora dentro de usted.  El es su vida, usted es exclusivamente Suyo y puede vivir la  vida de El solo por él.

  Ha estado usted  tratando de vivir la vida cristiana y sintiéndose como un fracaso? La razón es que Cristo no ha hecho morada en usted.

  La vida cristiana es una vida cambiada.  Es vivida en dependencia de Cristo.  Tu cambias tu vida por la vida de Cristo.  De tal manera él vive su vida en ti y a través de ti.

 El apóstol Pablo explica, "  Con Cristo he sido juntamente crucificado; y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y se entregó a sí mismo por mí.." (Gál. 2:20).

  Tu vida puede pulsar con la maravillosa vida del Hijo de Dios quien esta viviendo en tu vida así como tu lo hayas apropiado por la fe.  

 Hay alguna demanda en tu vida que Cristo no pueda satisfacer?  Eres tu incapaz para ver tus necesidades o demandas personales?  Tu puedes ser incapaz, pero Cristo no lo es.

  Deja que tu vida sea un ejercicio de fe sin fin y deja que Cristo sea quien viva por ti.

¿Necesitas  paciencia, sabiduría, amor incondicional y fuerzas?  Deja a Cristo y El lo hara por ti.

  Este es el secreto para vivir una vida venciendo a la tentación y al diablo.  El apóstol Pablo nos dice en Gál. 5:6 como debemos vivir."

Digo, pues: Andad en el Espíritu, y así jamás satisfaréis los malos deseos de la carne."

. Existe una necesidad constante en el creyente para permanecer en Cristo.  ¿Ha llegado Cristo a tu corazón? Te vuelves tu a Cristo constantemente? ¿Es un habito tuyo el vivir en su presencia a través de la fe en E?, ¿Es la lectura de Su Palabra un testigo vital de su gracia salvadora?

  ¿Has llegado a conocer a Cristo en una experiencia de amor intimo? Nosotros debemos de aprender a vivir momento a momento en Su presencia santa.

  Tu habitas en El mientras tu caminas por fe en El por creer en El en todo lo que el hace dentro y a través de ti para alcanzar este mundo con su mensaje de amor.

  Tu habitas en Cristo mientras El se comunica contigo a través de Su palabra y mientras tu respondes a El por medio de la oración.  Has como un habito el arrodillarte cuando El te habla a través de las Escrituras.

 El Espíritu Santo toma la Palabra de Dios, la interpreta, y la aplica a ti.  Has esto como un habito diario.  Solamente allí El revela a Jesús en ti.

 Tu habitas en Cristo al confesar inmediatamente cada pecado de los cuales el Espíritu Santo te avisa, y apropiando por fe la sangre  de Jesús.

Tu mantienes esa relación de amor intimo por confesión, limpiando, y cediendo a Su señorío en tu vida.

 Tu habitas en Cristo por ser testigos obedientes a aquel que vive en tu vida.  Ora diariamente para que El pueda guiarte a donde El estándo en el trabajo en las vidas de la gente que te rodean.  Has todo lo que Cristo pide que hagas en su fuerza y sabiduría.  Haciendo eso Tu cambias tu vida por la vida de El entonces El puede darte la expresión de su vida incomparable a través de ti.

  Entonces cuando Satanás toque a tu puerta deja que Jesús conteste. "Mayor es El que está en ti, que el que está en el mundo" (1 Juan 4:4).

 Ya que Cristo mora en ti, tu estas lleno de Dios.  Deja que El viva su vida en ti. Cuando El libera Su vida a través de ti, tu eres cambiado en el proceso.

 Habita en El, y El morara en ti.

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