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Resplandor Cristiano

Reflexiones Crisrianas

Alégrate por el día de Hoy

Alégrate por el día de Hoy

En su libro titulado The Tapestry (El Tapiz), Edith Schaffer describe un verano en que su esposo Francis pasó tres meses en Europa.  Durante ese tiempo, en el que lo extraño mucho, Edith y su hermana Janet llevaron a sus hijos a vivir a una antigua escuela Cape Cod.  Puesto que tenían muy poco dinero, compartían la renta, no tenían auto y creaban aventuras a diario para los cinco niños.

Mirando atrás años después, Edith dijo que ese verano:  Nunca más he vuelto a pasar un tiempo así con mis hijos ni con mi hermana o sobrinos.

Los repentinos y queridos momentos de la vida hay que reconocerlos por lo singulares que son.  No se pueden desperdiciar deseando otra cosa.

La perspectiva de Edith nos ofrece una clave para aplicar las palabras del Salmo 118:24:

Este es el día que el Señor ha hecho; recocijémonos y alegrémonos en él.

Durante los momentos difíciles nos vemos tentados a volvernos pasivos mientras esperamos que pase una tormenta de la vida.  Pero Dios nos invita a buscar activamente las oportunidades que tenemos a la mano en lugar de lamentarnos por lo que no tenemos.

Puesto que el Señor ha hecho este día, podemos ver más allá de las puertas cerradas y ver la gente y las oportunidades que antes pasamos por alto. Al celebrar sus valor descubriremos el gozo y la alegría que vienen de Dios.  -DCM

Fuente:  Nuestro Pan Diario 2005 , Editorial DHP

El Noviazgo Cristiano

I. Definición
A. La Biblia no habla explícitamente en cuanto a lo que ahora conocemos como "noviazgo". Sin embargo, para el cristiano, debe ser una relación hacia el matrimonio. (Génesis 2:20-24). No es un juego o pasatiempo.
B. El noviazgo es menos íntimo y comprometido que el matrimonio, pero mucho más que una amistad.
C. Un noviazgo, aunque es una relación con mira al matrimonio, no tiene que terminar en una boda (en matrimonio). Pero sin embargo, el noviazgo es la relación que establecen un hombre y una mujer con el fin de desarrollar la estructura base para el matrimonio.
 
II. El noviazgo cristiano debe ser entre dos cristianos

A. No debemos tener enlaces fuertes con un no cristiano (2 Co. 6:14-7:1).
B. Para andar juntos, deben tener las mismas metas (cristianas) (Amos 3:3).
C. Andar con una persona inadecuada nos daña (Prov. 13:20).
D. Es un engaño contraer noviazgo o matrimonio para convertir a la otra persona (1 Co.7:16).
E. No por ser los dos cristianos automáticamente deben casarse (1 Ti. 5:1-2).

III. El proceso de un noviazgo cristiano debe seguir la voluntad de Dios.

A. Debemos buscar y esperar la voluntad de Dios, sabiendo que es buena, agradable y mejor que la nuestra (Rom. 12:1-2).
B. Es muy importante estar buscando la voluntad de Dios para casarse "en el Señor" (1 Co. 7:39).
C. No debemos enredarnos en un noviazgo si no es la voluntad de Dios (2 Ti. 2:3,4,1 Co. 7:7-9,17,27-28).
D. Es esencial tener la mujer que Dios tiene para uno (Prov. 18:22, 19:14).
E. El tiempo de comenzar un noviazgo debe quedar bajo la voluntad de Dios (Ecles. 3:1-8, CC. 2:7, 3:5, 8:4).
F. Debemos concentrarnos en las cosas agradables a Dios- una relación que diminuya mi ministerio no es la voluntad de Dios (Col. 1:10, 3:1-2, Fil. 4:8, etc.)
G. Los jóvenes no deben discipular a las jóvenes, sino dejar esto a las mujeres más maduras (Tito 2:1-6).
H. Es algo muy serio y poderoso abrir el corazón a una persona del sexo opuesto. Debemos estar seguros de la voluntad de Dios antes de hacerlo (Gn. 34:3, Jue. 16:15-18, 19:3, 2 R. 11:4, Rut 2:13, Prov. 6:23-25, 7:25, Ecl. 7:26, Os. 2:14, CC 8:6, etc.).

IV. Nuestro trato con el sexo opuesto siempre debe ser santo y puro.

A. La voluntad de Dios es que seamos santo y que evitemos la fornicación (1 Tes. 4:1-8, 1 Ti. 4:12, 5:22, 2 Ti. 2:22).
B. El sexo, creado por Dios, es bueno (Gn. 1:31), pero sólo dentro del matrimonio (He. 13:4, Prov. 5:15-23).
C. A las jóvenes cristianas hay que tratarlas como hermanas, con toda pureza (1 Ti. 5:2).
D. Es importante tener casi nada de contacto físico con una persona del sexo opuesto (1 Co. 7:1).
E. Es sano establecer relaciones sociales en grupo en vez de individualmente (He. 10:24-25).
F. La Biblia enfatiza la importancia de la pureza (1 Ti. 4:12, Tito 1:15, 1 Jn. 3:3, etc.).
G. Hay actitudes sexuales aparte de la fornicación que Dios condena (Job. 31:1, Mt. 5:27-28, Ro. 1:24-32, Gá. 5:19-21, 1 Tes. 4:3, etc.).
H. Un poco de estímulo produce el deseo para hacer más (Ecl. 1:8, CC 2:6-7).

V. Levantar expectativas en el sexo opuesto nunca es un juego: es algo serio.

A. No debemos tomar nuestros patrones para el noviazgo del mundo, sino de Dios (Ro. 12:1-2, Col. 3:1-10, etc.).
B. Lo que sembramos, cosechamos. No podemos burlarnos de Dios o de otro hermano sin sufrir las consecuencias (Gá. 6:7-8).
C. Hay que cuidar de no lastimar a la otra persona. La mujer es más sensible. (1 P. 3:7).
D. No se debe levantar temas del noviazgo o del matrimonio entre dos personas del sexo opuesto si no están pensando seriamente en hacerse novios (1 Ts. 4:6).
E. Un dirigente tiene más responsabilidad de cuidarse en esto que los demás (1 Ti. 5:19-20, Stg. 3:1).

VI. Dios nos pide esperar con paciencia

A. Si uno no tiene paciencia para esperar, no es amor (1 Co. 13:4,7)
B. Es muy importante no apresurarse (Ecl. 11:9, 12:1).
C. Un noviazgo no debe precipitarse (CC 2:7, 3:5, 8:4).

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A cambiar el clima de nuestra mente

A cambiar el clima de nuestra mente

El clima es algo que no podemos cambiar por más que nos esforcemos.
Que nos toque una tormenta o un cielo gris nublado no depende de nosotros. Pero lo que sí podemos cambiar es nuestro clima interior. Nosotros podemos decidir si queremos un día soleado, sin turbulencia, o si queremos vivir un infierno tormentoso, lleno de estrés y angustia.

Lance Secretan, en su libro “Reclaiming a Higher Ground”, comenta una investigación desarrollada por la Universidad de California en San Francisco donde se tomó una nuestra de cuatrocientos pacientes que habían sufrido un ataque al corazón y dolor de pecho intenso. Usaron a doscientos pacientes como grupo de control. Para la otra mitad se organizaron grupos de oración que oraban en instalaciones ajenas al hospital. Ningún paciente sabía que se estaba orando por él. Al final de la investigación, ninguno de los pacientes por los que se estaba orando había necesitado la máquina de respiración artificial. En cambio, en el grupo que no recibió oraciones hubo doce pacientes que necesitaron los respiradores.

Intuitivamente sabemos que lo que hacemos puede impactar en las personas, pero esta investigación probó científicamente este hecho. Nuestras acciones son como el fuego de una vela. La vela no es mala ni buena. Es cómo las usemos lo que nos permite realizar un juicio sobre ella. Las podemos usar para servir, iluminando un pequeño ambiente, o las podemos usar para iniciar un incendio que perjudique a miles.

Tratemos de usar nuestra vela para construir. Tratemos de que la mayor cantidad de pensamientos que pasan por ella sean los mejores. Esto no solo puede tener efectos positivos en la otra persona; a quien más favorece es a nosotros mismos.

Otra sugerencia es estar más conscientes de nuestros pensamientos. Nuestra mente es como un auto que frecuentemente se maneja solo escogiendo rutas que no son las que más nos convienen. Tome el timón del auto de su mente y trate de ser consciente de por dónde maneja. Por ejemplo, evalúe cuánto tiempo invierte discutiendo algo que está mal, o conversando de hechos políticos que le desagradan o hablando mal de alguien. Recuerde que hablar mal no arreglará los problemas. Al contrario, los pensamientos negativos complican los problemas.

Hoy más que nunca, las palabras del Pablo en sus cartas a los Romanos y a los Efesios deben sonar más fuertes en nuestras vidas:
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Romanos 12:2

..despojaos del viejo hombre,… y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad
Efesios 4:22-23

Fuente.

Si te preocupas por estar en forma

¿Estás en forma? ¿Qué estás haciendo o dejando de hacer que te impide estar en forma? ¿Qué necesitas para ponerte en forma?

Estar en buena condición física es importante porque nuestra salud en general depende de ello. El descuido de nuestra condición física puede causar problemas de salud, enfermedades y aun la muerte.

Los expertos de la salud concluyen que el ejercicio es vital para la salud de las personas. Fumar, comer alimentos con mucho colesterol y grasa, y vivir en un estado de ansiedad, aumentan el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas. Estás enfermedades son una de las causas primordiales de muerte en el mundo.

Cuando oímos esto, nos preocupamos. Empezamos a trotar, tomar vitaminas, hacer ejercicios y hasta nos ponemos a dieta, todo con la esperanza de mejorar nuestra salud y posponer nuestra muerte.

Sin embargo, centenares de personas mueren alrededor del mundo debido a otro tipo de mala condición--la condición espiritual. Ellos descuidaron la condición más importante de todas--la condición del alma. La Biblia dice: "Ejercítate para la piedad; porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera" (1 Timoteo 4:7,8).

Es decir, el estar físicamente en forma o el entrenamiento corporal es bueno, pero cuando lo comparamos con la eternidad, ¿cuál es más importante? ¿La condición espiritual o la condición física? Dios quiere que enfoquemos en lo eterno.

¿Por qué es más fácil para nosotros enfocar en lo físico?

Nosotros vivimos en lo concreto, lo aparente, y se nos hace difícil relacionarnos con las cosas espirituales, las cuales, aunque reales, no podemos percibir.

Nosotros queremos ver resultados inmediatos. Y los resultados de un cuerpo sano y bien entrenado son obvios. Los resultados del entrenamiento espiritual pueden ser más difíciles de detectar a primera vista y para desarrollarlos se requiere más disciplina.

Los beneficios de estar en forma sólo nos afectan durante esta vida. Pero, como leímos en la Biblia, una vida disciplinada en la piedad, no sólo nos beneficia durante esta vida, sino también en la vida venidera.

¿Cómo podemos ejercitarnos en la piedad?

Mucha gente se inscribe en programas de entrenamiento físico. Nosotros también nos tenemos que inscribir en el plan de Dios para entrenamiento espiritual. El primer paso es admitir que necesitamos ayuda. Todos nacemos espiritualmente enfermos: "muertos en vuestros delitos y pecados" (Efesios 2:1). En nuestro estado natural nos es imposible ser piadosos.

Jesús vino para sanarnos del pecado, y de sus consecuencias en nuestras vidas. Sólo tenemos que aceptar personalmente el sacrificio que él hizo para sanarnos espiritualmente. "El es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias" (Salmo 103:3).

Inscribirnos es un buen comienzo, pero no es suficiente para lograr nuestra meta. Así como para mantener nuestra condición física tenemos que comer los alimentos adecuados, también una dieta espiritual adecuada es vital para nuestra salud espiritual. La Palabra de Dios nos nutre espiritualmente. "El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mateo 4:4). La Palabra de Dios nos da el vigor necesario par resolver los problemas en nuestras relaciones, tanto en el hogar como en el trabajo. ¿Qué le has dado a tu espíritu de comer últimante?

Además de tener la nutrición correcta, tenemos que evitar las cosas que son dañinas a nuestra salud. Por ejemplo, fumar y beber. ¿Qué cosas debemos evitar para entrenar nuestro espíritu para la piedad? Colosenses 3:8 y 9 dice: "Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros".

Así como el ejercicio diario es esencial para nuestro bienestar físico, la oración es importantísima para mantener nuestra vitalidad espiritual. El ejercicio fortalece a los músculos. La oración nos fortalece para resistir la tentación. Jesús nos amonesta: "Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil" (Mateo 26:41).

Si enfocamos en lo espiritual, ¿debemos olvidarnos de lo físico?

No. Dios quiere que vivamos vidas balanceadas, pero como somos humanos, tendemos a un extremo o al otro.

Una vida espiritual templada y disciplinada, resultará en una vida física templada y disciplinada. Si Jesús es verdaderamente nuestro Señor, él controlará todo aspecto de nuestra vida. El apóstol Pablo nos urge a entregarnos a Dios: "Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional" (Romanos 12:1).

Si hemos de dar un sacrificio a Dios, debemos darle lo más puro--lo mejor. "Consérvate puro" (1 Timoteo 5:22). Evita pensamientos, actividades y acciones que contaminan, y ofrécete a Dios como un sacrificio puro y piadoso.

Espiritualmente, ¿estás en forma? ¿Estás haciendo todo lo posible para ponerte en forma?

Si Quieres Recibir a Jesus

Cree que Jesús es el Hijo de Dios enviado al mundo para salvar a los pecadores.

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda mas tenga vida eterna" (Juan 3:16).

"Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1:12).

Recibe al Espíritu Santo dado a todo creyente.

"Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él . . . . El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios" (Romanos 8:9,16).

"Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también del Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen" (Hechos 5:32).

"¿Cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?" (Lucas 11:13).

Recibe los mandamientos e instrucciones de Cristo para la vida.

"Y éstos eran más nobles . . . pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así" (Hechos 17:11).

Sé recibido a una comunidad espiritual de creyentes.

"Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones" (Hechos 2:41,42).

 

"La voluntad de Dios nunca te llevará a donde la gracia de Dios no te sostendrá."